El presidente del Senado, Honorio Henríquez, llamó al orden a los congresistas en medio de una nueva discusión en el recinto, luego de que la senadora Patricia Caicedo, del Pacto Histórico, reclamara por la presencia del caricaturista Matador. Henríquez defendió el ingreso de los gobernadores, argumentando que su presencia estaba relacionada con un proyecto de ley que los involucra, y les pidió a los senadores dejar las confrontaciones.
“Yo no voy a seguir permitiendo la guachafita que se está presentando”, advirtió el presidente del Senado, quien dejó claro que no permitirá que las sesiones se conviertan en un espectáculo de gritos y enfrentamientos. “El que venga aquí con griterías, les voy a aplicar el reglamento: le retiro el uso de la palabra o lo retiro de la sesión”, sentenció, dejando sobre la mesa la posibilidad de expulsar del recinto a quienes incumplan las normas.
La discusión también llevó al senador Lidio García a leer el artículo 73 de la Ley 5.ª, que contempla sanciones por faltar al respeto a la corporación o a sus integrantes. El mensaje de Henríquez fue contundente: se puede debatir y expresar desacuerdos, pero sin convertir el Senado en una pelea de patio. Mientras los colombianos esperan respuestas a sus problemas, las discusiones entre congresistas vuelven a poner sobre la mesa una pregunta: ¿cuándo van a dejar los gritos y ponerse a trabajar por el país?
