El ELN salió a contar sus propias acciones en Arauca y el balance genera preocupación. En un comunicado divulgado por su órgano informativo Oriente Rebelde, fechado el 28 de octubre, la guerrilla reportó la instalación de banderas en espacios públicos, patrullajes y un retén en Saravena, además de acciones contra los oleoductos Caño Limón-Coveñas y Bicentenario. También reconoció un ataque con francotirador contra la Fuerza Pública en Arauquita, en el que, según el grupo armado, un policía resultó herido. Una exhibición de presencia armada que deja una pregunta en el aire: ¿pretende el ELN demostrar que puede moverse por las calles y vías de Arauca desafiando a las autoridades?
La situación pone sobre la mesa otro interrogante: ¿qué busca realmente esta organización con la instalación de banderas, los retenes y las acciones armadas en distintos puntos del departamento? El propio grupo aseguró que sus unidades se replegaron sin novedades e invitó a la población a mantenerse alejada de patrullas y guarniciones militares. Sin embargo, sus acciones reconocidas en el comunicado muestran que la disputa por el control territorial sigue siendo un desafío para la Fuerza Pública y para las comunidades que viven en medio del conflicto.
El panorama también contrasta con las advertencias del presidente Abelardo De La Espriella, quien el 19 de octubre anunció una “ofensiva total” contra el ELN y las disidencias de las FARC, y aseguró que el Estado no permitirá que estas estructuras impongan su control sobre los territorios. “Vamos a golpear a los cabecillas de esos grupos narcoterroristas, a sus estructuras, a su logística y, por supuesto, a su financiación”, afirmó.
