A pocos días de una nueva jornada electoral en Brasil, el presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a ubicarse en el centro del debate público tras defender la propuesta de poner fin al esquema laboral de seis días de trabajo por uno de descanso. Durante una entrevista concedida a la cadena SBT, el mandatario sostuvo que muchas mujeres terminan destinando su único día libre a labores domésticas acumuladas durante la semana, argumento que utilizó para respaldar una reducción de la carga laboral.
Según explicó el líder del Partido de los Trabajadores, la iniciativa buscaría mejorar la calidad de vida de los empleados sin imponer reglas rígidas para todos los sectores económicos. Lula señaló que actividades como la salud o la industria tienen dinámicas diferentes, por lo que planteó que las condiciones específicas puedan ser negociadas de acuerdo con las necesidades de cada área. Sus declaraciones generaron reacciones en distintos sectores y reavivaron la discusión sobre la conciliación entre el trabajo y la vida familiar.
En la misma entrevista, Lula da Silva también se refirió a la seguridad pública y expresó su desacuerdo con el uso de las Fuerzas Armadas para enfrentar la delincuencia común. En su lugar, defendió el fortalecimiento de los cuerpos especializados y planteó la posibilidad de crear un Ministerio de Seguridad que coordine esfuerzos entre los distintos niveles del Estado. De esta manera, el mandatario combinó propuestas laborales y de seguridad en una intervención que ha marcado parte de la conversación política durante la recta final de la campaña electoral brasileña.
