La Fundación Colombia Luz y Sonrisas, liderada por la primera dama Ana Lucía Pineda, publicó su informe de rendición de cuentas tras varios días de críticas y cuestionamientos por el manejo de las donaciones recogidas para ayudar a los damnificados del terremoto del pasado 10 de agosto. Según el documento, la entidad recibió más de $54.589 millones en aportes privados y asegura que no ha manejado recursos públicos. El informe llega después de las solicitudes de información del senador Alejandro Ocampo, quien pidió conocer cuánto dinero había entrado, cómo se estaba administrando y qué controles existen sobre esos recursos.
Uno de los datos que más llama la atención es que el 81 % de las donaciones proviene de un aporte del Grupo Gilinski, destinado a la reconstrucción de colegios y centros de salud en Cali. La fundación explicó que mantiene los recursos reservados mientras avanza en los estudios de suelo, diseños y trámites necesarios para comenzar las obras. También reportó la entrega de 5.652 toneladas de ayuda humanitaria a más de 48.000 personas en 80 municipios, además de planes para reconstruir tres colegios, tres centros de salud y levantar nuevas viviendas en zonas afectadas.
La polémica, sin embargo, no desaparece con la publicación del informe. Mientras la fundación sostiene que está dando cuentas de su gestión, las dudas sobre la trazabilidad de las donaciones y los mecanismos de vigilancia habían llevado a pedir explicaciones a las autoridades. La DIAN confirmó que la organización está registrada en el Régimen Tributario Especial y puede recibir donaciones, aunque ese reconocimiento tributario no reemplaza la necesidad de explicar con claridad el uso de los recursos. Ahora, el reto será que las cifras, los proyectos anunciados y las futuras obras puedan verificarse y se traduzcan en ayuda concreta para las familias damnificadas.
