El presidente Abelardo De La Espriella lanzó un mensaje contundente contra el reclutamiento de menores por parte de grupos armados ilegales. En su intervención aseguró que quienes incurran en esa práctica no encontrarán beneficios ni privilegios, sino la acción directa de la justicia y de las autoridades internacionales. “El que reclute a un menor no va a encontrar mesa ni salvoconducto. Ni pabellón privilegiado en una cárcel. Va a encontrar un avión de la DEA sin tiquete de regreso”, afirmó.
De La Espriella recalcó que los niños son “sagrados” y que el Estado tiene la obligación de protegerlos con inteligencia y decisión. Al mismo tiempo, advirtió que esa protección no puede convertirse en un escudo para los cabecillas que utilizan a menores como estrategia para evitar operaciones militares. “Si un cabecilla cree que llevar a un menor a un campamento le garantiza inmunidad… estamos premiando al que viola el derecho internacional humanitario mientras dejamos al Estado amarrado de manos y eso no lo voy a permitir”, señaló.
El mandatario también hizo referencia a la salida de alias Araña, un jefe armado, como símbolo del fin de una época en la que el Estado negociaba con quienes reclutaban niños. Con este pronunciamiento, De La Espriella buscó marcar una línea de política clara: endurecer las medidas contra el reclutamiento forzado y reafirmar que la protección de la niñez será un eje central de su gobierno.
