La madrugada en Cali terminó con un contundente balance de seguridad y con una advertencia del presidente Abelardo De La Espriella: “Esto apenas comienza”. El mandatario acompañó personalmente la Operación Iron, un despliegue conjunto de la Policía, el Ejército y la Fiscalía que intervino seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios de la capital del Valle. De acuerdo con el balance oficial, la jornada dejó 80 capturas, 68 de ellas por orden judicial y 12 en flagrancia, además de la incautación de armas, una granada, municiones, estupefacientes, celulares y dinero en efectivo.
Durante el recorrido, De La Espriella estuvo acompañado por el alcalde Alejandro Éder y otros mandos de la Fuerza Pública, mientras supervisaba los procedimientos adelantados en sectores como El Calvario, Sucre y Belalcázar. La intervención había sido planeada durante más de 20 días y contempló 103 diligencias de registro y allanamiento. Al entregar el balance, el jefe de Estado aseguró que la operación busca recuperar espacios que, según las autoridades, permanecían bajo influencia de estructuras criminales.
Al finalizar la jornada, el mandatario insistió en que la ofensiva contra el crimen continuará y anunció que las personas capturadas serán trasladadas a establecimientos penitenciarios fuera del Valle del Cauca. “Voy a liberar al Valle de la inseguridad por la razón o por la fuerza”, afirmó De La Espriella, mientras Éder respaldó la intervención y anticipó que las acciones de seguridad continuarán en la ciudad. Así, la Operación Iron, más allá del número de capturas e incautaciones, fue presentada por el Gobierno Nacional como el comienzo de una estrategia de intervención sostenida en Cali.
