Pitalito, Huila, se convirtió esta semana en el escenario de un encuentro que habría sido impensable durante el conflicto armado: antiguos jefes de las Farc y máximos responsables de la Fuerza Pública comparecientes ante la JEP trabajan juntos en la búsqueda y recuperación de personas desaparecidas. Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, junto con Rodrigo Granda, Pastor Alape, Jaime Alberto Parra y Milton de Jesús Toncel, inició allí el cumplimiento de la primera sanción restaurativa impuesta por la JEP dentro del caso de secuestros, que involucra más de 21.000 víctimas. Las labores se desarrollan en el cementerio San Antonio de Padua, bajo la dirección técnica de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).
La imagen de antiguos adversarios trabajando codo a codo ha generado reacciones y también cuestionamientos entre las víctimas. Los exintegrantes del Secretariado realizan labores físicas y logísticas como adecuación del terreno, excavaciones manuales, retiro de vegetación y tamizado, mientras los procedimientos forenses permanecen en manos de especialistas. Junto a ellos participan siete comparecientes de la Fuerza Pública señalados como máximos responsables en investigaciones por asesinatos y desapariciones forzadas presentados falsamente como bajas en combate en Huila, además de otros comparecientes relacionados con secuestros del antiguo Bloque Sur.
La elección de Pitalito no fue casual. En el cementerio San Antonio de Padua ya se han recuperado 54 cuerpos de personas no identificadas y nueve han sido entregadas a sus familias. En Huila permanecen registradas 1.762 personas dadas por desaparecidas, mientras que en el marco del caso de ejecuciones extrajudiciales investigado por la JEP hay 35 personas que continúan desaparecidas. Las jornadas de esta primera fase se extenderán hasta el 30 de septiembre y hacen parte de una sanción que contempla restricciones de movilidad, monitoreo permanente y otros proyectos restaurativos.
