El reciente pronunciamiento de Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, sobre el cumplimiento de las sanciones impuestas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) abrió un nuevo capítulo en el debate sobre verdad y reparación. En un video difundido en redes sociales, el exlíder de las extintas Farc aseguró que iniciará la búsqueda de personas desaparecidas en el cementerio de Pitalito, Huila, como parte de los compromisos adquiridos en el acuerdo de paz firmado en 2016.
Tras ese anuncio, la corporación Rosa Blanca, integrada por mujeres víctimas de reclutamiento forzado y violencia sexual, le hizo un llamado directo para que entregue información sobre dos fosas comunes ubicadas en el Meta, en la zona de La Uribe. Según la organización, en esos lugares habrían sido enterradas cerca de 100 personas, entre ellas jóvenes y menores de edad que fueron reclutados y posteriormente ejecutados en medio del conflicto armado.
El reclamo de las víctimas busca que se avance en la recuperación de cuerpos y en el esclarecimiento de hechos que marcaron a cientos de familias. Rosa Blanca insistió en que la entrega de esos datos sería un paso fundamental para la reparación y la verdad histórica, en un proceso que aún enfrenta grandes retos para responder a las demandas de quienes sufrieron directamente las consecuencias de la guerra.
