La excandidata presidencial y dirigente del Centro Democrático, Paloma Valencia, volvió a sacudir el tablero político al asegurar que buena parte de los colombianos que eligieron a Abelardo De La Espriella lo hicieron porque encontraron en él una figura similar a Álvaro Uribe. “La gente votó porque creen que se parece a Álvaro Uribe. La gente quiere un presidente como Uribe, comprometido con la seguridad”, afirmó Valencia, quien además lanzó una advertencia que promete alimentar la controversia: “No se equivoquen con las etiquetas”. Su declaración pone nuevamente al expresidente en el centro de la discusión sobre las razones que llevaron al actual mandatario a la Casa de Nariño.
Las palabras de Valencia llegan en el peor momento para la relación entre el uribismo y otros sectores de la derecha que respaldan al Gobierno. El senador y dirigente de Salvación Nacional, Enrique Gómez Martínez, ha desatado una fuerte polémica al calificar a Uribe como “socialdemócrata” y cuestionar el crecimiento del Estado durante sus dos gobiernos. El Centro Democrático reaccionó con dureza y defendió el legado del expresidente, mientras la disputa dejó de ser únicamente una discusión sobre etiquetas ideológicas y comenzó a evidenciar una pelea más profunda por el liderazgo y el rumbo de la derecha colombiana.
Con su declaración, Valencia también deja abierta una pregunta incómoda para el Gobierno: ¿Abelardo de la Espriella llegó al poder gracias a un proyecto político propio o porque millones de electores vieron en él una especie de heredero del liderazgo de Uribe? La tensión aumenta porque tanto el Centro Democrático como Salvación Nacional hacen parte del entorno político que acompaña al actual presidente, pero cada sector busca marcar territorio y definir quién representa realmente a la derecha. La pelea por la herencia política de Uribe, lejos de apagarse, parece apenas estar comenzando.
