Un hecho inusual se vivió en la Cámara de Representantes durante un debate de control político al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán. Los congresistas del Pacto Histórico llegaron con balones, flotadores, toallas y otros elementos de vacaciones, en lo que presentaron como un acto político. La escena, que incluyó fotos y juegos en plena plenaria, generó sorpresa y abrió un fuerte debate sobre la forma en que se desarrollan las discusiones en el Congreso.
La reacción de otros legisladores no se hizo esperar. Voces de diferentes partidos calificaron la actuación como un “circo” y cuestionaron la falta de altura en el debate. Senadores y representantes compartieron videos y mensajes críticos en redes sociales, señalando que la plenaria se convirtió en un espacio de espectáculo más que de deliberación. Para algunos, el gesto fue una manera de protestar contra lo que consideran maniobras políticas en torno a la moción de censura al ministro, mientras que para otros fue una falta de respeto a la institución.
El episodio se dio en medio de la controversia por la moción de censura contra Beltrán, que no prosperó en la Cámara porque ya había sido votada en el Senado, donde la mayoría respaldó su permanencia en el cargo. La puesta en escena del Pacto Histórico, más allá de la intención política, terminó por desatar un debate paralelo sobre los límites de la protesta en el legislativo y la responsabilidad que implica ocupar una curul en el Congreso de la República.
