Los documentos internos del Ejército revelan una serie de hechos que comprometen la disciplina en el batallón Tenerife, en el Huila. Según los informes reservados, oficiales, suboficiales y soldados habrían, presuntamente, participado en fiestas, consumo de licor y conductas inapropiadas dentro y fuera de las instalaciones militares, mientras en la región aumentaba la presencia de grupos armados ilegales.
Los testimonios recogidos por la institución señalan presuntos episodios de acoso, relaciones extramatrimoniales y situaciones de indisciplina que afectaron la moral y los valores castrenses. En algunos apartados se habla incluso de un “catálogo de soldados”, lo que llevó a la inspección a advertir sobre la gravedad de los hechos y a tomar medidas como la prohibición de venta de licor en el minimarket de la unidad.
El contexto resulta aún más delicado porque, mientras se registraban estas denuncias, las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Calarcá y Mordisco fortalecían su presencia en Huila y Tolima. La Defensoría del Pueblo emitió alertas tempranas por el riesgo a las comunidades, y autoridades locales reclamaban mayor presencia de la fuerza pública. La investigación del Ejército concluyó que la disciplina se había visto comprometida y que era necesario retomar el control para cumplir con la misión de proteger a la población.
