El presidente Abelardo De La Espriella llegó a Buenaventura el 16 de agosto, sorprendiendo a los habitantes del puerto tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto. En su recorrido, el mandatario verificó los daños y anunció la reactivación del buque hospital Benkos Biohó, como medida para atender la emergencia sanitaria en una ciudad que enfrenta un sistema de salud desbordado. Según el balance oficial, la tragedia dejó 289 fallecidos, más de 4.000 heridos y más de 186.000 damnificados en 15 departamentos.
Durante su visita, De La Espriella informó que se enviaron 260 kilos de medicamentos e insumos médicos, además del traslado de profesionales de la salud y la instalación de hospitales de campaña con capacidad para 24 camas. También se coordinaron remisiones de pacientes de alta complejidad hacia otros departamentos. El presidente insistió en que el Gobierno asumirá la reconstrucción con transparencia y austeridad, mientras se avanza en el censo de viviendas destruidas, más de 26.000 colapsadas y 127.000 averiadas, y en la recuperación de centros educativos y comunitarios afectados.
La presencia del mandatario en Buenaventura fue recibida con sorpresa y gratitud por parte de los habitantes, quienes valoraron que llegara personalmente a acompañarlos en medio del dolor. Sin embargo, también hubo voces críticas frente a gestos simbólicos como la entrega de balones de fútbol, considerados insuficientes ante las necesidades urgentes de vivienda, agua y alimentación. En medio de la tragedia, la visita presidencial dejó una mezcla de esperanza y reclamos, reflejando la complejidad de la emergencia y las expectativas de quienes esperan soluciones concretas para reconstruir sus vidas.
