La tensión política aumentó en Colombia luego de que el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, asegurara que el Gobierno de Abelardo De La Espriella solicitó cooperación estadounidense para realizar operaciones militares conjuntas contra organizaciones señaladas de narcoterrorismo. El anuncio, realizado durante una reunión de la coalición contra los cárteles de las Américas, provocó una fuerte reacción del expresidente Gustavo Petro, quien cuestionó que fuerzas extranjeras puedan desarrollar acciones armadas en territorio colombiano.
Petro sostuvo, a través de su cuenta de X, que la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico no debe confundirse con la autorización para adelantar operaciones militares extranjeras. En ese contexto lanzó una de sus frases más polémicas: “eso no significa permiso para que extranjeros vengan a matar colombianos”. Además, afirmó que la autorización para el ingreso de tropas extranjeras corresponde al Senado y, según su interpretación, en determinadas circunstancias al Consejo de Estado, abriendo así un debate sobre el alcance constitucional de una eventual cooperación militar con Washington.
Las declaraciones llegan en medio de un giro en la política de seguridad del nuevo Gobierno, que ha mostrado una mayor disposición a fortalecer la cooperación con Estados Unidos en la lucha contra los grupos armados y el narcotráfico. Hegseth aseguró que Colombia se convirtió en el miembro número 19 de la Coalición Contra los Cárteles de las Américas y habló de operaciones conjuntas para combatir redes consideradas terroristas.
