En medio de la emergencia que atraviesa Colombia tras el reciente terremoto, en redes sociales se han denunciado casos de donaciones que incluyen medicamentos vencidos, tacones y otros objetos poco útiles para los damnificados. Estas publicaciones han generado debate sobre la pertinencia y responsabilidad de los aportes que llegan a los centros de acopio.
De acuerdo con los reportes compartidos, la preocupación radica en que este tipo de elementos no responde a las necesidades reales de las personas afectadas. Voces ciudadanas han insistido en que la solidaridad debe ser consciente y que las ayudas deben llegar en condiciones adecuadas, priorizando alimentos, agua, ropa en buen estado y artículos de primera necesidad.
El llamado que surge de estas denuncias es claro: la solidaridad no puede convertirse en un mecanismo para deshacerse de lo que ya no se usa. En momentos de dolor colectivo, cada aporte debe ser un gesto genuino de apoyo. Lo que se entrega habla también de la empatía y el respeto hacia quienes hoy lo han perdido casi todo.
