Cinco años después del estallido social de 2021, Elizabeth Serna, más conocida como Nikita y reconocida lideresa social del distrito de Aguablanca en Cali, rompió públicamente con el petrismo. En declaraciones recientes, aseguró que el Gobierno de Gustavo Petro “no cumplió casi nada” de lo prometido a los jóvenes de la Primera Línea, quienes, según ella, arriesgaron su vida en busca de un cambio. Serna, que acompañó activamente las movilizaciones en Puerto Resistencia, expresó que las ayudas anunciadas nunca llegaron a quienes las necesitaban y que muchos de los jóvenes terminaron judicializados.
La lideresa relató que su distanciamiento se consolidó tras un episodio con dirigentes del Pacto Histórico, cuando buscó apoyo para proyectos sociales y recibió negativas. A partir de esa experiencia, afirmó sentirse engañada y decepcionada. En su balance, señaló que algunos jóvenes con talento y formación fueron catalogados como delincuentes y privados de la libertad, mientras otros quedaron sin las oportunidades que se les habían prometido. Su crítica se extendió a los programas oficiales, que describió como excluyentes y poco transparentes.
El giro más llamativo de su trayectoria ha sido el acercamiento al expresidente Álvaro Uribe y el respaldo a la candidatura de Abelardo De La Espriella, hoy presidente electo. Serna insiste en que su apoyo fue “de corazón” y sin retribución económica, y defiende su decisión como una búsqueda de oportunidades para los jóvenes de Aguablanca. Reconoce que ese acercamiento le generó amenazas, pero sostiene que seguirá trabajando por su comunidad. “Si aquí me dan la oportunidad de hacer algo por los jóvenes, con todo mi corazón lo hago”, concluyó, dejando ver que su compromiso social está por encima de las banderas políticas.
