El escándalo que rodea a Juliana Guerrero y su hermana Verónica por presunta corrupción en el Gobierno de Gustavo Petro sigue generando fisuras políticas. Tras las revelaciones de la revista Semana, el presidente reaccionó con un mensaje en X que fue calificado como “tibio” por sectores de la oposición, pues no condenó directamente los hechos y se limitó a señalar que los supuestos empresarios “dieron dineros como pendejos”.
Horas después, el senador Iván Cepeda tomó distancia de la postura presidencial y lanzó un pronunciamiento contundente: “Todo indicio de corrupción debe ser investigado con independencia, esclarecido con transparencia y sancionado con el rigor de la ley”. Cepeda recordó que durante su campaña fue claro en rechazar cualquier forma de corrupción y advirtió que no puede existir tolerancia frente a conductas que comprometan a funcionarios del actual Gobierno.
El contraste entre la respuesta de Petro y la exigencia de Cepeda ha encendido el debate público. Mientras el mandatario evita mencionar directamente a Juliana Guerrero, Cepeda insiste en que la corrupción debe combatirse “venga de donde venga y comprometa a quien comprometa”. En medio de la indignación ciudadana, la presión aumenta para que las autoridades investiguen a fondo las denuncias contra Guerrero, símbolo de un poder paralelo que habría operado en el Ejecutivo sin tener cargos oficiales.
