La administración de Donald Trump decidió trasladar más de 52 millones de dólares en fondos de ayuda militar estadounidense hacia Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, pese a que el Congreso había objetado la medida. Los recursos, originalmente destinados a países de Europa y Medio Oriente como Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, forman parte del programa de Financiamiento Militar Extranjero y podrán ser utilizados para adquirir equipamiento, servicios y entrenamiento militar de Estados Unidos.
La decisión, revelada por el Washington Post y confirmada por legisladores estadounidenses, generó un fuerte debate en Washington. Dos congresistas demócratas, Jeanne Shaheen y Gregory Meeks, habían impuesto un bloqueo a la transferencia, argumentando que los fondos fueron aprobados con un propósito específico vinculado a la seguridad en Europa y que la reasignación no cumplía con las restricciones legales. Aun así, el Departamento de Estado avanzó con la operación y notificó al Congreso el 15 de septiembre sobre el nuevo destino de los recursos.
El gobierno de Trump defendió la medida como parte de una estrategia para reforzar la seguridad en el hemisferio occidental. Según la administración, los fondos buscan apoyar la lucha contra el narcoterrorismo, garantizar la protección del Canal de Panamá y evitar que actores considerados adversarios por Washington establezcan influencia en América Latina. La controversia sigue abierta en el Congreso, donde algunos legisladores advierten que la reasignación podría tensar la relación con los comités encargados de supervisar el uso de estos recursos.
