El ambiente en la Casa de Nariño ya refleja el cambio de gobierno. En los pasillos y oficinas comenzó el movimiento de cajas y pertenencias, mientras se prepara la llegada del presidente electo Abelardo De La Espriella. Uno de los primeros en desocupar su despacho fue el consejero comisionado de Paz, Otty Patiño, quien retiró incluso un óleo sobre vidrio titulado “Se pacta y se cumple”, obra realizada por su hija y considerada parte de sus bienes personales.
En paralelo, el presidente Gustavo Petro adelanta un gesto simbólico con sus funcionarios: entregar retratos autografiados a quienes deseen conservarlos como recuerdo de su paso por la Presidencia. Estos cuadros, que hasta ahora ocupaban las paredes de cada oficina, forman parte del proceso de desocupación de las dependencias oficiales.
Las áreas que deben quedar listas para el nuevo equipo incluyen el Despacho Presidencial, la Secretaría General del DAPRE, la Secretaría Jurídica, la Jefatura de Despacho, la oficina de Comunicaciones y Prensa, además de las distintas consejerías. El trasteo, más allá de lo logístico, marca el inicio de una transición que se vive con mezcla de nostalgia y expectativa en el corazón del poder ejecutivo colombiano.
