El designado ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, compartió con la revista Semana su visión sobre el panorama económico que recibirá el Gobierno de Abelardo De La Espriella. Con metáforas como “una parranda de cuatro años y ahora viene el guayabo”, describió la difícil situación fiscal que enfrenta el país, marcada por un gasto público elevado y un endeudamiento creciente. Según explicó, la primera medida será un decreto de congelamiento del gasto, con el propósito de ordenar las finanzas y enviar una señal de austeridad.
Gómez Martínez señaló que el proceso de empalme ha revelado posibles irregularidades y un nivel de gasto que considera insostenible. En sus declaraciones, mencionó que el Estado estaría gastando más de lo que recibe, lo que incrementa la deuda y compromete la estabilidad económica. Aunque reconoció que gran parte del presupuesto es inflexible, aseguró que se revisarán las partidas aún no ejecutadas para identificar recortes. En cuanto a los subsidios, aclaró que no se eliminarán, pero sí se revisará la transparencia en su asignación.
El ministro también anticipó una reforma tributaria enfocada en simplificar el Estatuto Tributario y estimular la inversión. Entre sus propuestas está reducir el número de tributos administrados por la Dian y revisar las exenciones que representan un alto costo para el Estado. Asimismo, manifestó preocupación por la caída de la inversión extranjera y planteó la eliminación del impuesto al patrimonio como una medida para recuperar la confianza empresarial. Con estas declaraciones, Gómez Martínez busca transmitir que el nuevo Gobierno pretende enfrentar la crisis fiscal con decisiones firmes y reformas estructurales.
