El exvicepresidente y fallecido Germán Vargas Lleras lanzó fuertes advertencias en vida sobre el panorama político que podría enfrentar el país después del cambio de gobierno previsto para el 7 de agosto. Según sus declaraciones, estructuras fortalecidas en alianza con organizaciones criminales podrían intentar obstaculizar la gobernabilidad desde el día siguiente, generando un escenario de tensión y parálisis institucional.
Vargas Lleras sostuvo que el nuevo presidente tendría que notificar de inmediato el cierre de las mesas de diálogo heredadas y emprender una ofensiva estatal para evitar que dichas estructuras se conviertan en un factor de desestabilización. Bajo su análisis, cualquier decisión de este tipo podría derivar en confrontaciones sociales y políticas, lo que elevaría el riesgo de crisis nacional.
El exdirigente político enfatizó que, de persistir estas dinámicas, el país podría verse abocado a un escenario de guerra civil, responsabilidad que, en su criterio, recaería en quienes insistan en mantener proyectos de revolución. Sus palabras reflejaron la preocupación por la capacidad institucional de garantizar gobernabilidad y prevenir que las diferencias políticas desemboquen en episodios de violencia.
