A menos de tres semanas de la primera vuelta presidencial, comunidades rurales de Guaviare, Meta y Caquetá enfrentan una grave amenaza: las disidencias de las Farc comandadas por alias Calarcá Córdoba buscan manipular los resultados electorales mediante intimidación y extorsión. Un audio revelado por Noticias RCN muestra cómo los cabecillas ordenan apoyar a un candidato específico, exigiendo pagos de hasta $150.000 a los habitantes.
El mecanismo de presión va más allá del voto: los pobladores deben pagar hasta $200.000 por un carnet obligatorio, bajo la amenaza de perder sus tierras si se niegan. “Uno que tiene el fusil lo doblega”, advierte alias Rogelio Benavidez, jefe de alias Caicedo, dejando claro el nivel de coerción que ejercen sobre las comunidades. Este sistema de control territorial se ha convertido en un instrumento de sometimiento en zonas estratégicas para las economías ilícitas.
Un informe de inteligencia confirma que las órdenes se imparten desde Puerto Cachicamo, donde los hombres de Calarcá controlan corredores clave. La situación refleja cómo las disidencias intentan alterar el curso democrático del país, imponiendo miedo y sometimiento en regiones históricamente golpeadas por la violencia.
