El superintendente de Salud, Daniel Quintero, sacudió el tablero del sistema de salud al exigir la renuncia de todos los agentes interventores de las EPS que se encuentran bajo intervención forzosa administrativa. Según Quintero, la medida busca evaluar la gestión de quienes han estado al frente de estas aseguradoras, en medio de un panorama crítico revelado por la Contraloría, que advirtió un “deterioro sostenido” en las entidades.
Sin embargo, la reacción no se hizo esperar. Jorge Iván Ospina, interventor de la Nueva EPS, lanzó una frase que encendió la polémica: “Que la renuncia mía me la pide es Petro”. Con estas palabras, dejó claro que no reconoce la autoridad de Quintero para solicitar su salida, sino la del presidente Gustavo Petro, quien ha liderado las intervenciones de nueve EPS en los últimos tres años.
La Contraloría, por su parte, insiste en que las intervenciones no han logrado estabilizar el sistema de salud y que las EPS continúan en crisis financiera y administrativa. En este contexto, la pugna entre Quintero y los interventores se convierte en un pulso político que trasciende lo técnico y amenaza con profundizar la incertidumbre en la atención de millones de usuarios.
