El candidato presidencial Iván Cepeda encendió las alarmas al denunciar presiones de grupos armados sobre comunidades en distintos territorios del país, con el objetivo de influir en el sentido del voto. Según información recibida de organizaciones sociales, autoridades locales y la Defensoría del Pueblo, estas prácticas buscan favorecer o perjudicar candidaturas en la contienda presidencial, lo que representa un grave atentado contra la democracia.
Cepeda, acompañado por su jefa de debate María José Pizarro, rechazó categóricamente cualquier forma de constreñimiento al elector y aseguró que ni el Pacto Histórico ni la Alianza por la Vida tolerarán la coacción al voto. El aspirante exigió que los responsables sean investigados y sancionados con todo el rigor de la ley, dejando claro que la voluntad ciudadana no puede ser reemplazada por amenazas ni armas.
La denuncia ha generado un fuerte impacto en el escenario político, pues pone en evidencia la vulnerabilidad de algunos territorios frente a la violencia y la presión de actores armados. Cepeda advirtió que en Colombia ni el miedo ni la violencia definirán los resultados, y prometió defender con contundencia la libertad y soberanía del pueblo en las urnas.
