En Cajibío, Cauca, persiste la conmoción tras el atentado terrorista que dejó 20 personas muertas y más de 30 heridas. En medio del duelo, versiones recogidas por habitantes de la zona señalan que presuntos integrantes de las disidencias del Estado Mayor Central habrían llegado a algunas veredas para ofrecer millonarias sumas de dinero a familiares de las víctimas, como una supuesta forma de “reparación”.
Aunque no existe confirmación oficial sobre estos hechos, testigos aseguran que los ofrecimientos se habrían dado en lugares como Alto Grande y La Pedregosa, donde varias de las víctimas mortales residían. Según las fuentes, los familiares rechazaron tajantemente cualquier intento de acercamiento, calificando la acción como “ponerle precio a la vida de quienes se fueron”.
La situación ha generado un ambiente de tensión y temor en la comunidad, que aún llora la pérdida de campesinos dedicados al cultivo de café, caña y hortalizas. Entre ellos se encontraba Ciro Valencia, conductor del bus escalera atacado, recordado como un hombre humilde y querido. Mientras tanto, los heridos permanecen en estado crítico en hospitales de Popayán y Cali, y la población espera que la cifra de fallecidos no aumente.
