Las explosivas declaraciones del sargento retirado Alexander Chalá han encendido el debate nacional. Según él, la reciente escalada terrorista en el suroccidente del país no sería un hecho aislado, sino parte de una “campaña política de extrema derecha” en la que grupos narcoterroristas asesinan civiles y siembran miedo para que ciertos sectores políticos capitalicen ese dolor en las urnas. Chalá,
El contexto no podría ser más delicado. El atentado en Cajibío, Cauca, que dejó 14 civiles sin vida, y los ataques con drones contra activos estratégicos del Estado, han puesto al país en máxima tensión. Mientras Chalá denuncia una instrumentalización del miedo, congresistas como Alfredo Mondragón y Sandra Ramírez coinciden en señalar que la violencia estaría siendo usada para justificar propuestas de militarización total.
Por su parte, sectores de oposición como el liderado por Paloma Valencia rechazan esa tesis y aseguran que la crisis es producto de la debilidad institucional y el fortalecimiento de las disidencias de Iván Mordisco. Entre acusaciones cruzadas, lo cierto es que el país enfrenta una tormenta política y social donde los muertos y el miedo parecen convertirse en fichas de campaña.
