La campaña presidencial de Paloma Valencia se vio sacudida por un hecho que encendió las alarmas de seguridad: una cuenta en la red social X publicó la imagen de una corona fúnebre con su nombre en la banda, acompañada de un mensaje de “descanse en paz”. El expresidente Álvaro Uribe denunció la amenaza, que rápidamente generó rechazo en distintos sectores políticos y preocupación por la seguridad de los aspirantes a la Casa de Nariño.
El episodio se suma a la vandalización de una sede de campaña en Santander, lo que refuerza el clima de tensión en torno a la candidata. El ministro del Interior, Armando Benedetti, rechazó de manera categórica la amenaza y aseguró que las autoridades ya están actuando para esclarecer los hechos y reforzar las medidas de protección.
La imagen de la corona fúnebre no solo representa un ataque simbólico, sino que revive el temor histórico de ver truncadas candidaturas presidenciales por la violencia política en Colombia. En medio de un ambiente electoral crispado, el caso de Paloma Valencia se convierte en un recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes aspiran a dirigir el país.
