Un nuevo escándalo sacude a la Embajada de Colombia en Brasil. El protagonista es un chef contratado para la residencia oficial del embajador Alfredo Saade, quien, según versiones, habría sido llevado al país por petición del propio diplomático porque “no le gusta la comida de allá”. El trabajador, identificado como David Leonardo Barrero López, tomó sin autorización un vehículo oficial y lo devolvió en estado de pérdida total tras un accidente ocurrido durante Semana Santa, mientras Saade se encontraba en Bogotá.
El informe técnico reveló daños graves en la transmisión, el chasis y otros componentes, con un costo de reparación cercano a los 16.000 dólares. Aunque Saade intentó minimizar el hecho asegurando que “el carro no está destrozado” y que las aseguradoras en Brasil suelen declarar pérdida total por cualquier detalle, la polémica no tardó en crecer. La oposición cuestionó que, al final, serán los colombianos quienes paguen los daños con sus impuestos.
El incidente ha generado preocupación por los protocolos de seguridad y el manejo de bienes diplomáticos. La revelación de que el chef dormía en la residencia oficial y tenía acceso a las llaves del vehículo ha levantado serias dudas sobre la gestión interna de la misión. El caso, que mezcla caprichos personales, descuidos administrativos y un costoso accidente, deja en entredicho la imagen de la representación colombiana en Brasil y pone al embajador Saade en el ojo del huracán.
