El senador del partido de la U, Antonio Correa Jiménez, quien en los últimos meses se convirtió en un férreo defensor del gobierno de Gustavo Petro, no logró que su colectividad respaldara la aspiración presidencial de Iván Cepeda. La reunión de bancada descartó tanto la posibilidad de un apoyo oficial como la opción de dejar en libertad a los congresistas para decidir individualmente.
Según fuentes políticas, Correa confiaba en que la U permitiera a sus miembros apoyar al candidato de sus afectos, pero ese escenario quedó cerrado. Ahora, el parlamentario enfrenta un dilema: someterse a la línea partidista o recurrir a la estrategia de algunos dirigentes en el pasado, apoyando “por debajo de cuerdas” sin dar la cara públicamente, pero moviendo su estructura electoral en favor del Pacto Histórico.
La decisión deja a Correa en una posición incómoda dentro de su partido, pues su apuesta por Cepeda no encontró eco en la colectividad. El interrogante es si se arriesgará a desafiar la disciplina interna o si preferirá quedarse “quieto en primera”, esperando un mejor momento para jugar sus cartas políticas.
