La política colombiana amaneció sacudida este 11 de marzo, día en que Iván Cepeda tiene previsto inscribir su candidatura presidencial junto a la senadora indígena Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial. Sin embargo, lo que debía ser un acto de consolidación para el Pacto Histórico se convirtió en un terreno minado: voces jurídicas y políticas advierten que Quilcué podría estar inhabilitada para aparecer en los tarjetones.
El motivo de la controversia es que el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), partido al que pertenece Quilcué, otorgó su aval oficial a Roy Barreras en la consulta interpartidista del 8 de marzo. Esto significa que, si ahora Quilcué acompaña a Cepeda, estaría respaldando a un candidato distinto al que su partido ya apoyó, lo que se conoce como doble militancia. En Colombia, esta práctica está prohibida por la ley electoral y ya ha tenido consecuencias en el pasado, como la pérdida de la curul de Ángela María Robledo por un caso similar.
Aunque aún no existe un pronunciamiento oficial de la Registraduría ni del Consejo Nacional Electoral, la hipótesis de inhabilidad se fortalece y amenaza con desestabilizar la campaña de Cepeda. La pregunta que retumba es si el Pacto Histórico se arriesgará a inscribir una fórmula que podría ser anulada, o si buscará un reemplazo de última hora para evitar un golpe político que, de confirmarse, sería devastador.
