En un acto cargado de simbolismo religioso y político, Abelardo De La Espriella apareció junto a su equipo de trabajo bajo la mirada de la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia, para pedir sabiduría, firmeza y valentía en la defensa de la vida, la verdad y la Patria. El mensaje, pronunciado en medio de un ambiente solemne, buscó transmitir esperanza y fe en un momento de alta tensión nacional.
De La Espriella aseguró que “cuando un pueblo se encomienda a Dios, nada lo derrota”, palabras que fueron recibidas con aplausos y gestos de respaldo por parte de sus seguidores. La jornada se convirtió en una demostración de fuerza espiritual y política, donde la religión se entrelazó con el discurso de salvación nacional.
El abogado y su equipo insistieron en que este 8 de marzo “cesará la horrible noche” y llegará la salvación de Colombia, en un llamado que mezcla fe, patriotismo y confrontación política. La escena, difundida en redes sociales, ha generado debate por el tono mesiánico de la convocatoria y por el uso de símbolos religiosos en un contexto de movilización social y política.
