El inicio de este año 2026 en los pueblos del Caribe colombiano ha estado marcado por escenas que evocan la infancia de tiempos pasados. Lejos de los dispositivos electrónicos, los niños aprovechan las vacaciones para visitar a sus abuelos y disfrutar de los regalos de fin de año, compartir momentos de alegría en las calles y patios de sus barrios.
A pies descalzos, bajo el sol ardiente y la brisa cálida, los pequeños se reunieron para jugar, correr y reír, recordando que la verdadera diversión no siempre depende de la tecnología. Entre partidos improvisados, juegos tradicionales y la complicidad de la amistad, la infancia se vivió con intensidad y sencillez. No faltó el clásico regaño del abuelo, que más que un llamado de atención, se convirtió en parte del ritual de crecer y aprender.
La infancia compartida en comunidad, con juegos sencillos y momentos auténticos, se convierte en un tesoro que trasciende generaciones. Así, entre risas y regaños cariñosos, los niños del Caribe comienzan el 2026 con recuerdos que quedarán grabados para siempre en sus corazones.
