En redes sociales se hicieron virales dos imágenes que han desatado todo tipo de comentarios. En una aparece una joven con un tatuaje en su brazo con el rostro del presidente Gustavo Petro, y en otra se ve a un muchacho que decidió peluquearse y dejar grabado en su cabeza la palabra “Petro”. El gesto, que para algunos puede ser una muestra de apoyo, para otros refleja un fanatismo que raya en lo extremo y que abre debate sobre hasta dónde llega la devoción política en tiempos de inconformidad ciudadana.
Las fotos circularon recientemente en medio de un ambiente político cargado de tensiones. Los protagonistas son jóvenes que, con sus cuerpos, decidieron expresar respaldo al mandatario, justo cuando gran parte de la población cuestiona su gestión y reclama soluciones a problemas que siguen sin resolverse. La escena, más allá de la anécdota, expone la brecha entre quienes defienden a Petro con fervor y quienes lo critican con dureza.
Mientras algunos ven en estos actos una forma de identidad política, otros los interpretan como un reflejo de ignorancia y falta de criterio frente a la realidad nacional. En definitiva, las imágenes no solo muestran la creatividad de los jóvenes, sino también el contraste entre la esperanza de unos y la frustración de muchos que sienten que las promesas de cambio aún no se cumplen.
