En el Pacífico nariñense, un grupo de 26 personas decidió apartarse de las estructuras armadas ilegales y entregar voluntariamente sus armas al Ejército Nacional durante este año. Según la Fuerza de Tarea Hércules, los hombres y mujeres que dieron este paso fueron puestos a disposición de las autoridades competentes para iniciar los procesos de reintegración previstos por el Estado, con el objetivo de retornar a la vida civil.
El coronel William Morales Guerrero, comandante de la Fuerza de Tarea Hércules, explicó que estas entregas se han dado en medio de operaciones militares y acciones de acercamiento con las comunidades en zonas rurales del departamento. De acuerdo con el oficial, la presión operacional y el trabajo institucional permanente han sido factores que han motivado a los combatientes a dejar las armas en una región marcada por complejos desafíos de seguridad.
Para el Ejército, cada salida voluntaria representa una disminución en la capacidad de intimidación y control de las estructuras armadas sobre la población. Además, abre la posibilidad de que otros integrantes conozcan las alternativas institucionales disponibles para abandonar las actividades ilegales y regresar a la legalidad. Las operaciones militares, según la Fuerza de Tarea Hércules, continuarán en el Pacífico de Nariño con el propósito de fortalecer el control territorial y enfrentar a los grupos que aún mantienen presencia en la zona.
