En el departamento de Guaviare, un hecho estremecedor encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de los menores frente al reclutamiento forzado. Un adolescente perdió la vida tras negarse a integrar un grupo armado ilegal, situación que fue denunciada por su familia ante las autoridades competentes. El caso, actualmente en investigación por la Fiscalía, refleja la crudeza de la violencia que aún afecta a comunidades apartadas del país.
El padre del fallecido relató entre lágrimas los últimos momentos que compartió con su hijo, quien le expresó su deseo de no marcharse con los hombres armados. Según su testimonio, el joven fue separado de su familia y sometido a tratos no apropiados antes de ser asesinado. Estas declaraciones forman parte del expediente judicial y buscan esclarecer las circunstancias de un crimen que ha generado profunda indignación.
Más allá del dolor individual, el caso expone la urgencia de reforzar las medidas de protección para niños y adolescentes en zonas de conflicto. Organismos defensores de derechos humanos insisten en que la prevención del reclutamiento forzado y la atención integral a las víctimas deben ser prioridades del Estado, para garantizar que ningún menor vuelva a enfrentar una situación tan devastadora.
