La rápida reacción de una mascota y la labor investigativa de la Guardia Civil permitieron desarticular un presunto grupo criminal vinculado a un supuesto violento asalto ocurrido en la provincia de Valencia. Según la denuncia, la víctima fue sorprendida en la entrada de su vivienda por un hombre que la empujó con fuerza y la sujetó del brazo mientras le ordenaba que lo acompañara. Durante el forcejeo, la mujer sufrió lesiones. La intervención de su perro, que mordió al agresor en la pierna, obligó a los asaltantes a huir y frustró el presunto intento de secuestro.
La investigación, enmarcada en la denominada Operación Nidorino y dirigida por el Área de Investigación de la Guardia Civil de Sueca, se apoyó en el análisis de cámaras de seguridad que confirmaron la participación coordinada de cuatro personas encapuchadas. La colaboración de un agente de la Policía Local fuera de servicio, quien escuchó los gritos y facilitó la matrícula del vehículo de huida, resultó determinante. Las pesquisas permitieron establecer que el automóvil había sido alquilado por un vecino; posteriormente fue hallado calcinado y sin placas. Las contradicciones en la versión del arrendatario llevaron a las primeras detenciones en noviembre de 2025.
Tras el arresto de tres jóvenes residentes en Algemesí, los esfuerzos se centraron en identificar al presunto autor material de la agresión. Aunque el sospechoso no llegó a registrarse formalmente en un centro sanitario, profesionales de la salud recordaron la atención a un hombre con acento del este que presentaba una mordedura y abandonó el lugar antes de identificarse. Con el cruce de datos padronales y el reconocimiento fotográfico por parte de la víctima, fue detenido un ciudadano ucraniano de 40 años, vecino de Valencia, quien aún presentaba cicatrices compatibles con la lesión descrita. Las diligencias quedaron a disposición judicial.
