El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, reiteró su respaldo a los diálogos de paz con el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como Clan del Golfo, pero dejó claro que su apoyo está condicionado: no permitirá que el proceso derive en impunidad ni en el fortalecimiento de la organización criminal. “Siempre estaré al lado de la paz, pero no una paz que genere impunidad”, afirmó desde Montería, en un mensaje que busca marcar distancia de acuerdos pasados que, según él, no transformaron el territorio ni repararon a las víctimas.
Zuleta recordó los procesos de Ralito y la vereda Gallo en Tierralta, donde se concentraron los paramilitares de las AUC durante el gobierno Uribe, y que dos décadas después siguen sin mostrar cambios visibles en las comunidades. También evocó el caso del EPL en los años noventa y las consecuencias del conflicto armado que marcaron su historia familiar, subrayando que “aquí no se trata de si los grupos son de izquierda o de derecha, sino de lo que han generado en Córdoba, en el Caribe y en todo el país”.
El mandatario respaldó la posición de la Fiscalía, que se negó a suspender las órdenes de captura contra 29 integrantes del EGC mientras no se verifique el cumplimiento real de condiciones. Para Zuleta, el primer gesto exigible al grupo armado es cesar las extorsiones que afectan a campesinos y empresarios en la región.
El proceso de paz con el Clan del Golfo arrancará formalmente el 25 de junio de 2026 en Tierralta, con más de 400 combatientes previstos para ingresar a la ZUT, un escenario que pondrá a prueba la capacidad del gobernador para administrar las consecuencias territoriales de un acuerdo que aún divide opiniones.
