Las intensas lluvias han dejado al corregimiento de Guasimal sumergido en la emergencia. Familias enteras han visto cómo sus viviendas se inundaban, cómo sus enseres quedaban destruidos y cómo, en cuestión de horas, lo que construyeron con esfuerzo se perdió bajo el agua.
Hoy, hombres, mujeres, niños y adultos mayores claman ayuda urgente. No solo necesitan alimentos y refugio, también requieren esperanza y acompañamiento en medio de la angustia. La comunidad se siente sola frente a una tragedia que golpea su dignidad y su futuro.
En este momento, los habitantes piden ayuda para que las autoridades, los organismos de socorro y la solidaridad ciudadana se unan para tender la mano. Guasimal no puede esperar: cada minuto cuenta, cada gesto de apoyo significa alivio para quienes lo han perdido todo.
