Un curioso visitante se ganó el cariño de estudiantes y profesores en un colegio de Putumayo: un mono que, aparentemente, acostumbraba acercarse al plantel y quedarse durante las clases. El primate se convirtió en un particular “alumno”, pues disfrutaba de la compañía de los estudiantes, observaba lo que ocurría en el salón y hasta parecía sentirse cómodo durante las jornadas académicas. Su presencia terminó convirtiéndose en una escena poco común que despertaba sonrisas entre quienes compartían con él.
Sin embargo, la historia tuvo un giro inesperado. La autoridad ambiental intervino para rescatar al animal y devolverlo a su hábitat natural, por lo que dejó de visitar el colegio y compartir las clases con sus pequeños compañeros. Aunque la medida buscaba proteger al primate y garantizar que permaneciera en un entorno adecuado para su especie, su ausencia dejó un vacío entre los estudiantes que ya estaban acostumbrados a verlo rondar por las aulas.
