El papa León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, dispuso una ayuda económica inicial de 100.000 euros para atender a las víctimas de los terremotos que sacudieron Venezuela. El donativo será canalizado mediante las estructuras eclesiásticas locales, con el objetivo de cubrir las necesidades más urgentes de la población afectada. La decisión se tomó tras el contacto directo del pontífice con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo.
La situación en las zonas más golpeadas es crítica. El obispo de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González Pérez, relató que el estado se encuentra completamente a oscuras y que incluso el seminario sufrió derrumbes en sus muros. En Caracas, la catedral y una docena de templos presentan severos daños estructurales, mientras las parroquias han abierto sus puertas para acoger a familias que perdieron sus hogares.
Según cifras oficiales, la presidenta encargada Delcy Rodríguez confirmó hasta ahora 164 muertos y 971 heridos, además de 30 réplicas registradas en las últimas horas. En medio de este panorama de dolor y destrucción, la ayuda enviada desde el Vaticano representa un gesto de solidaridad internacional que busca aliviar, aunque sea en parte, la emergencia humanitaria que atraviesa el pueblo venezolano.
