En Sincerín, Bolívar, la política se vive con humor y sabor a raspado. Allí, un vendedor conocido como “el Bemba” fue consultado sobre las elecciones y no dudó en dar respuestas que se volvieron virales. Cuando le preguntaron qué haría si ganaba “el Tigre”, dijo tajante que se iría del pueblo, porque no quería “andar con paraco ni con vaina fea”.
Pero la chispa llegó cuando le preguntaron por Iván Cepeda. Con una sonrisa y la seguridad de quien sabe que su palabra corre como pólvora en la plaza, el Bemba lanzó una promesa que hizo reír a todos: “Si gana Cepeda, cuatro años de raspado gratis para nuestro pueblo y para los pueblos que vengan”. La frase, repetida con orgullo, ya es parte del folclor político local.
El episodio refleja cómo, en medio de debates nacionales, las comunidades también ponen su sello único a la conversación. Entre la seriedad de los discursos y las tensiones electorales, la voz del Bemba se convirtió en símbolo de frescura y picardía costeña: un recordatorio de que la política también se comenta con humor, sabor y raspado de hielo.
