En Cartagena crece la preocupación entre ciudadanos que aceptaron escanear su iris y rostro a cambio de dinero. Lo que en su momento parecía una oportunidad rápida de obtener ingresos, hoy genera dudas sobre el uso que podría darse a esa información biométrica y los riesgos que implica haberla entregado. En redes sociales, varios usuarios han comenzado a cuestionar qué tan seguro fue participar en este proceso.
En medio de la inquietud, también han circulado denuncias sobre supuestos créditos, cuentas bancarias y trámites financieros realizados a nombre de quienes se sometieron a los escaneos. Aunque estas versiones han generado alarma, hasta ahora no existe confirmación oficial de que los datos biométricos hayan sido utilizados para cometer esos hechos, por lo que las autoridades insisten en verificar cada caso con rigor.
El tema volvió a la agenda pública luego de que la Superintendencia de Industria y Comercio ordenara el cierre definitivo de las operaciones de World Foundation y Tools for Humanity en Colombia, además de exigir la eliminación de toda la información recolectada, incluidos los códigos de iris. La decisión busca proteger a los ciudadanos y enviar un mensaje claro sobre la importancia de cuidar los datos sensibles en un país donde la confianza digital sigue siendo un reto.
