La emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto dejó una fuerte afectación en la infraestructura educativa del país. Un balance reciente señala que cerca de 3.100 instituciones educativas sufrieron daños y 811 colapsaron por completo, mientras miles de estudiantes quedaron afectados. Ante este panorama, la ministra de Educación, Viviane Morales, anunció un plan de choque para atender de manera prioritaria las zonas más golpeadas y evitar que los alumnos pierdan su proceso académico.
La respuesta del Gobierno ya comenzó con la movilización de recursos para acelerar la recuperación. El Ministerio de Educación informó que se redireccionaron USD 48 millones de recursos de CAF para priorizar la reconstrucción de instituciones educativas, especialmente en las zonas afectadas. Además, la cartera educativa contempla cerca de 6.000 tutores pedagógicos para acompañar a las comunidades mientras avanzan las labores de recuperación y se buscan alternativas para garantizar la continuidad de las clases.
El objetivo es que la tragedia no termine convirtiéndose en una generación de estudiantes sin clases. Por eso, mientras continúan los diagnósticos técnicos y la reconstrucción, el Gobierno prepara mecanismos de flexibilización académica y otras alternativas para mantener el aprendizaje. La apuesta es clara: recuperar los colegios afectados, proteger a los estudiantes y devolverles cuanto antes espacios seguros para volver a estudiar.
