El 20 de junio de 2026, la comunidad arhuaca de Sabana Crespo, en Valledupar, sorprendió al país con un cambio radical en su voto presidencial. Tras haber respaldado a Iván Cepeda con más del 93% en la primera vuelta, decidieron apoyar a Abelardo De La Espriella en la segunda, otorgándole el 58,7% de los sufragios frente al 41,2% de Cepeda. El contraste fue tan fuerte que se convirtió en uno de los giros más polémicos de la contienda electoral.
El detonante de esta decisión fue el inconformismo por la falta de respuesta a las solicitudes de reconocimiento de Zarawawiko Torres como cabildo gobernador. Según líderes de la comunidad, la campaña de Cepeda nunca atendió sus reclamos, lo que generó molestia y fracturó la tradicional unidad electoral del pueblo arhuaco. Mientras Sabana Crespo se inclinó por De La Espriella, otros sectores como Pueblo Bello mantuvieron su respaldo a Cepeda, evidenciando una división inédita en la comunidad indígena.
La decisión abre un nuevo capítulo en la política indígena de la región. Por primera vez, los arhuacos mostraron que su voto no es monolítico y que puede variar según el cumplimiento de sus demandas. El triunfo de De La Espriella en Sabana Crespo envía un mensaje contundente: las comunidades indígenas están dispuestas a redefinir su peso político cuando sienten que sus voces son ignoradas. Este giro no solo sacudió la campaña presidencial, sino que también dejó en evidencia la fragilidad de las alianzas con los pueblos originarios.
