El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, protagonizó un nuevo choque político al asegurar que no abandonará Colombia pese a las supuestas amenazas que, según denunció, ha recibido del presidente electo, Abelardo De La Espriella. Durante un acto oficial en Flandes (Tolima), el funcionario afirmó que el próximo mandatario anunció públicamente que lo enviará a prisión cuando asuma el poder el 7 de agosto, por lo que lanzó un desafiante mensaje: «No me voy a dejar meter a la cárcel. ¿Cuál es la razón?». Además, comparó el ambiente político actual con épocas de persecución en el país y aseguró que permanecerá «en resistencia».
Jaramillo también arremetió contra la futura ministra de Salud, cuestionando su trayectoria en gremios empresariales y asegurando que representa los intereses de las EPS. Según el ministro, un eventual fortalecimiento del modelo de aseguramiento pondría en riesgo la financiación de hospitales públicos, ya que, afirmó, la mayor parte de los recursos volvería a concentrarse en las aseguradoras. El funcionario insistió en que esa decisión podría provocar una nueva crisis en la red hospitalaria y afectar la continuidad de los servicios de salud en varias regiones del país.
En medio de la creciente tensión por el cambio de gobierno, Jaramillo defendió su gestión y rechazó cualquier señalamiento de corrupción. «Tengo mi conciencia tranquila. No me he robado un peso», afirmó, al tiempo que anunció una inversión cercana a los 10.000 millones de pesos para fortalecer la infraestructura y los servicios de salud en Flandes. Sus declaraciones se producen a solo días del relevo presidencial, en un ambiente de fuerte polarización política y de crecientes enfrentamientos entre funcionarios salientes y el nuevo gobierno que encabezará Abelardo De La Espriella.
