Un verdadero arsenal de guerra fue interceptado en aguas del Caribe colombiano, frente a la Alta Guajira. En la denominada Operación Poseidón, la Armada Nacional decomisó 104 armas que, según información de inteligencia, tendrían como destino las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. El cargamento era transportado en una lancha tipo Go Fast que tenía un doble fondo acondicionado para esconder el material bélico y evadir los controles de las autoridades.
El inventario del armamento incautado dejó al descubierto la magnitud del cargamento: 69 fusiles, 30 pistolas, tres lanzagranadas y dos ametralladoras. A esto se sumaron 96 proveedores y 15.542 cartuchos de diferentes calibres, además de 6.960 dólares y 23.569 lempiras hondureñas. En otras palabras, más de un centenar de armas y miles de municiones que no llegarán a las manos de esta estructura criminal. Según el Gobierno, hace 45 años no se registraba una incautación de armamento de semejante magnitud en el Caribe colombiano.
La operación, que contó con inteligencia de la Policía Nacional y coordinación con la Fiscalía y la DEA, también dejó cinco personas capturadas: cuatro colombianos y un hondureño. Las autoridades señalaron que el arsenal estaría destinado a fortalecer la capacidad armada de los Conquistadores de la Sierra, organización que delinque en Magdalena, Cesar y La Guajira. Con este decomiso, las autoridades aseguran haber frustrado el ingreso de un poderoso cargamento de armas al servicio de las estructuras criminales que operan en el norte del país.
