La llegada de más de 300 militares estadounidenses a Colombia, junto con tres drones MQ-9 Reaper y dos helicópteros Black Hawk, ha generado toda clase de reacciones y especulaciones sobre el alcance de la cooperación militar entre Washington y el Gobierno de Abelardo De La Espriella. Aunque oficialmente las tropas llegaron para participar en el ejercicio multinacional Vanguardia del Sur 2026, que contempla entrenamiento e intercambio de capacidades, versiones periodísticas señalan que también podrían apoyar operaciones especiales contra estructuras de Iván Mordisco y alias Calarcá.
El despliegue ocurre en medio de una ofensiva militar del Gobierno colombiano contra las organizaciones armadas. El pasado 28 de octubre, De La Espriella autorizó un sexto bombardeo de su administración contra estructuras de las disidencias de las Farc vinculadas a Iván Mordisco. Meses atrás también se desarrollaron operaciones aéreas contra el ELN y el Frente 33 en el Catatumbo.
Mientras las Fuerzas Militares intensifican sus operaciones, los grupos armados continúan protagonizando ataques que golpean a la población civil. Uno de los hechos más recientes ocurrió en Planadas, Tolima, donde un ataque con cilindros explosivos contra una base militar dejó cuatro civiles muertos, entre ellos un bebé de apenas dos meses. En Cauca también se han registrado atentados y acciones violentas atribuidas a las disidencias y al ELN.
