Las movilizaciones sociales del pasado miércoles 14 de octubre, se vivieron con fuerza en distintas ciudades del país. En las calles, parte de la ciudadanía expresó su rechazo a las políticas del presidente Abelardo De La Espriella y defendió su derecho a la protesta como una herramienta legítima de participación. Las consignas y pancartas reflejaron un sentimiento colectivo de resistencia frente a lo que consideran intentos de criminalizar la movilización social.
En Pasto, Bogotá, Medellín y otras capitales, los manifestantes insistieron en que el pueblo no se arrodilla ni se intimida. Entre los mensajes más repetidos estuvieron frases que reivindicaban la dignidad y la defensa de los derechos, acompañadas de cánticos y expresiones que marcaron el tono de la jornada. Las pancartas recogieron el malestar ciudadano y se convirtieron en símbolos de la inconformidad frente al rumbo político del país.
La consigna que resonó en varias marchas fue contundente: “¡Abelardo gonorrea, el pueblo no copea!”. Este grito, plasmado en carteles y coreado en las calles, se transformó en un emblema de indignación y resistencia. Más allá de las diferencias políticas, la jornada dejó en evidencia que existe un sector amplio de la sociedad dispuesto a defender sus derechos y a no dejarse gobernar por el miedo
