La llegada de Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño reavivó la confrontación entre la nueva derecha en el poder y sectores de la izquierda que regresaron a la oposición. Una cuenta en X que se identifica como “Movimiento 19 de Abril M-19” lanzó una dura arremetida contra el Gobierno y lo calificó de “desgobierno evangélico, mafioso e ilegítimo”, además de utilizar el término “narcoparamilitar” para referirse al mandatario. La publicación también cuestionó la presencia, dentro de la nueva administración, de sectores religiosos y políticos que, según la cuenta, representarían redes de poder regional. Sin embargo, no existe confirmación independiente de que esa cuenta sea una vocería oficial del antiguo M-19, organización que dejó las armas en 1990.
El choque ocurre en medio de una oposición que intenta reorganizarse después del cambio de Gobierno. Gustavo Petro e Iván Cepeda asumieron un papel central en la réplica política del Pacto Histórico frente al nuevo mandatario, mientras distintas figuras de la izquierda han planteado críticas al rumbo de la administración. Al mismo tiempo, el Gobierno de De La Espriella ha marcado distancia con la política de “paz total” impulsada durante el mandato anterior y ha anunciado un enfoque basado en el sometimiento a la justicia y una política de seguridad más dura.
Pero el antiguo M-19 tampoco aparece como un bloque político uniforme frente al nuevo Gobierno. Otty Patiño, exintegrante de esa organización y entonces comisionado de Paz, sostuvo que si la estrategia de seguridad de De la Espriella consigue abrir un camino hacia la paz, sería bienvenida, aunque advirtió sobre los riesgos de desmontar procesos construidos con las comunidades. Patiño también afirmó que no quisiera que el nuevo Gobierno fracasara y pidió que se revisaran los avances de la política de paz territorial.
