Claudia López volvió a encender la conversación política con una frase que no pasó desapercibida: “La única en la centro derecha era yo… y me castigaron por haber votado por Petro”. La exalcaldesa de Bogotá, que ya había sido tendencia por aparecer sonriente junto al expresidente, pese a sus duros calificativos en el pasado, dejó ver una mezcla de autocrítica y defensa de sus decisiones.
En el Georgetown Americas Institute, López recordó que en dos ocasiones respaldó a Petro en segunda vuelta y que no se arrepiente de haberlo hecho. Sus palabras contrastan con los enfrentamientos que ambos protagonizaron en años anteriores, cuando Petro la acusó de traicionarlo “siete veces” y ella le respondió que el verdadero traidor había sido él, al incumplir el voto de confianza de millones de colombianos.
Ese vaivén entre la confrontación y la cercanía ha marcado la relación política entre ambos. López pasa de señalar a Petro como “ladrón” y “traidor” a posar junto a él en público, y ahora a reivindicar su apoyo electoral. Una dinámica que, más allá de las etiquetas ideológicas, sigue alimentando la discusión sobre coherencia y estrategia en la política colombiana.
