Idel José Torres Herrera soñaba con besar los piececitos de su hija recién nacida, pero la violencia le arrebató ese anhelo. El joven soldado del Ejército, con cinco años de servicio, murió en combates contra disidencias en el Cauca, dejando atrás a su esposa, Jaibeth Julieth Amaya, y a la pequeña que apenas llegó al mundo sin conocer a su padre. Sus palabras llenas de ilusión: “Gorda, ya quiero ir para besarle los piececitos a mi bebé”, quedaron grabadas como el último recuerdo de un hombre que esperaba con ansias el encuentro más importante de su vida.
La noticia de su muerte llegó como un golpe devastador para su familia, que lo esperaba en Valencia de Jesús, Cesar. Allí, entre lágrimas y recuerdos, lo recibirán con el dolor de saber que aquel hombre que soñaba con construir una casa y ver crecer a su hija ya no volverá. Su esposa relató que la ausencia de mensajes aquel día fue la primera señal de que algo no estaba bien, hasta que la llamada que nunca quiso recibir confirmó la tragedia.
Idel José murió cumpliendo su deber como soldado, pero su historia trasciende el uniforme: es la de un padre que no alcanzó a abrazar a su bebé y de una familia que ahora deberá aprender a vivir con su ausencia. En su memoria quedará la ternura de sus palabras y el legado de un amor que, aunque truncado por la guerra, seguirá acompañando a su hija en cada relato que escuche sobre el hombre que tanto deseaba besarle los piececitos.
